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Etiqueta: Nicaragua

  • Casi nadie pasa hambre y cuatro de cada diez no comen tranquilos

    Hay dos maneras de medir si un país come.

    La primera cuenta calorías: cuántas personas ingieren menos energía de la que su cuerpo necesita. La segunda pregunta directamente a los hogares si han tenido que reducir porciones, saltarse comidas o quedarse sin alimentos por falta de dinero.

    En República Dominicana, las dos mediciones apuntan en direcciones opuestas. Esa distancia es el asunto de esta pieza.

    Las dos cifras

    República Dominicana registra 2.8 % de prevalencia de subalimentación en el trienio 2022-2024. El promedio de América Latina y el Caribe es 5.1 %. Haití registra 51.4 %.

    En el conteo de calorías, el país está entre los mejores de la región.

    En el mismo país, la inseguridad alimentaria moderada o grave alcanza al 41.3 % de la población en el trienio 2023-2025. El promedio regional es 24.2 %.

    Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAOSTAT) · criteriolatam.com
    Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAOSTAT) · criteriolatam.com

    Cuatro de cada diez dominicanos declaran haber comprometido su alimentación por falta de recursos, en un país donde casi nadie ingiere menos calorías de las necesarias. República Dominicana aparece por encima de Honduras, Perú y Colombia, y muy por encima de México y Costa Rica.

    Por qué las dos cifras pueden ser ciertas

    No es una contradicción estadística. Los indicadores miden cosas distintas.

    La subalimentación estima disponibilidad energética: si el país tiene calorías suficientes y llegan a la población. La inseguridad alimentaria por experiencia mide ajuste y angustia: hogares que llegan a fin de mes cambiando la calidad de lo que comen, reduciendo variedad, sustituyendo proteína por carbohidrato barato.

    La lectura que ambos datos sostienen es que el problema alimentario dominicano no es de escasez agregada, sino de capacidad de compra en el hogar. Es un problema de precio e ingreso, no de suministro.

    Lo que los datos no sostienen es una explicación de por qué. La encuesta registra experiencias, no causas. Atribuir el 41.3 % a una política concreta excede lo que este indicador permite afirmar, y esta pieza no lo hace.

    La factura importada

    Un tercer grupo de indicadores aporta contexto.

    República Dominicana depende de importaciones para el 63.0 % de los cereales que consume, en el trienio 2021-2023. El agregado de América Latina y el Caribe es de −10.8 %: la región, en conjunto, es exportadora neta de cereales.

    Las importaciones de alimentos equivalen al 32 % de las exportaciones totales dominicanas en el trienio 2022-2024. El promedio regional es 8 %.

    En la comparación regional, solo Haití (149 %), Cuba (115 %), Jamaica (65 %) y El Salvador (41 %) destinan una proporción mayor de su capacidad exportadora a pagar comida.

    Un país que importa dos de cada tres granos y dedica casi un tercio de lo que exporta a pagar alimentos traslada al hogar cualquier movimiento del precio internacional o del tipo de cambio. La conexión entre esa exposición externa y el 41.3 % de inseguridad es plausible y consistente con ambos datos, pero no está probada por ellos: establecerla exigiría una serie de precios de alimentos al consumidor que este archivo todavía no incorpora.

    Nota sobre las cifras

    La FAO publica el indicador de inseguridad alimentaria con intervalo de confianza. Para República Dominicana, el trienio 2023-2025 arroja una estimación puntual de 41.3 %, con límite inferior de 37.4 % y superior de 45.2 %.

    Se advierte porque los tres valores conviven en el archivo de origen sin etiqueta que los distinga, y confundir un límite superior con la estimación —o, peor, con una revisión del dato— produce lecturas falsas. Es un error que CRITERIO cometió al construir esta serie y corrigió antes de publicar. Los límites acompañan al conjunto descargable.