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Autor: Bernardo Read

  • La profesión contable dominicana: Hacia dónde ir?

    Serie · La profesión contable dominicana · Entrega 4 de 4

    Hacia dónde ir: lo óptimo, lo alcanzable y los pasos más eficientes

    La profesión contable dominicana no necesita reinventarse, sino completar el diseño que empezó en 1944. Algunas mejoras dependen del Congreso; otras solo de una decisión institucional.

    Las tres entregas anteriores recorrieron el mandato original de la Ley 633, su contraste con la práctica actual y la calificación internacional de la profesión. Esta última propone un camino. No señala responsables ni especula sobre intenciones: parte de lo documentado y pregunta cuál sería el funcionamiento más efectivo y qué mejoras vale la pena evaluar.

    La quimera: el modelo ideal

    Si se diseñara desde cero, el sistema tendría un único ente profesional de derecho público, con ley moderna, responsable del registro, la ética, la disciplina y la educación continua; un órgano de supervisión de la auditoría con independencia real respecto de la propia profesión, que inspeccione con criterios uniformes todas las auditorías obligatorias; un recorrido de formación alineado de punta a punta con las normas internacionales, que culmine en un examen profesional antes del ejercicio; un código de ética idéntico al internacional; y una coordinación formal entre el ente profesional y las superintendencias, de modo que una firma no enfrente reglas distintas según el sector de su cliente.

    Conviene reconocer con honestidad qué parte de ese modelo es quimera en el horizonte cercano. Un supervisor de auditoría plenamente independiente exige financiamiento propio, ley habilitante y personal técnico que hoy no existe. Unificar los criterios de cuatro superintendencias supone acuerdos interinstitucionales que históricamente avanzan despacio. Imponer un examen profesional a una generación de estudiantes ya matriculados requiere una transición cuidadosa para no cerrar la puerta a quienes se formaron bajo las reglas actuales.

    Lo alcanzable

    Buena parte de las mejoras, sin embargo, no dependen de nadie más que de la propia profesión. La adopción del código de ética internacional vigente, por referencia, es una decisión que el ente rector puede tomar por resolución y que movería la única área calificada como no adoptada. La publicación anual de un informe sobre el sistema de control de calidad y la actividad disciplinaria, con número de revisiones, hallazgos agregados y casos resueltos, respondería directamente a la principal observación internacional: la falta de evidencia pública. La educación continua puede verificarse de forma digital y auditable. Y los acuerdos con universidades pueden transformarse en un mapa de competencias común, que las instituciones adopten voluntariamente mientras llega la reforma legal.

    La ley en tránsito: una oportunidad, no una amenaza

    El proyecto de colegiación que avanza en el Congreso puede ser el vehículo para lo que la profesión viene pidiendo desde hace dos décadas, siempre que se concentre en la función y no en la forma. Las preguntas que una buena ley debe responder son pocas y concretas: quién tendrá la facultad de fijar los requisitos de formación inicial y de examen; cómo se garantiza la continuidad del registro, de los expedientes disciplinarios y de la membresía internacional; qué grado de independencia tendrá la supervisión de la auditoría; y cómo se coordinará el ente profesional con las superintendencias. Si el texto final resuelve esas cuatro cuestiones, el nombre de la entidad resultante importa poco. Si no las resuelve, se habrá cambiado la etiqueta sin cambiar el sistema.

    Apuestas estructuralesPrioridad inmediataPostergarMejoras rápidas Factibilidad a corto plazo → Impacto en la calidad → 1 2 3 4 5 6 7 1 Código de ética internacional vigente 2 Informe anual de calidad y disciplina 3 Examen profesional por competencias 4 Ley moderna con transición ordenada 5 Supervisión independiente de auditoría 6 Currículo universitario alineado a IES 7 Educación continua verificable Depende de decisión institucionalRequiere reforma legal
    Matriz de impacto y factibilidad de las mejoras propuestas. Valoración editorial de CRITERIO a partir de las recomendaciones de la IFAC y del marco legal vigente.

    Una hoja de ruta en tres tiempos

    HorizonteMedidaQué requiereEfecto esperado
    Menos de un añoAdopción por referencia del código de ética internacional vigenteResolución del ente rector y plan de capacitaciónCierra la única brecha calificada como no adoptada
    Menos de un añoInforme público anual de control de calidad y disciplinaDecisión institucional y sistematización de datos existentesAporta la evidencia que hoy echa en falta la evaluación internacional
    Uno a tres añosMapa común de competencias con las universidadesAcuerdos voluntarios y comité académico conjuntoAcerca la formación inicial a las normas internacionales sin esperar la ley
    Uno a tres añosMesa técnica permanente con las superintendenciasConvenios interinstitucionalesReduce la fragmentación de criterios sobre auditoría y calidad
    Tres a cinco añosLey moderna con examen profesional y transición ordenadaAprobación legislativa y reglamentoDa al ente rector la facultad que le falta sobre la formación inicial
    Tres a cinco añosÓrgano de supervisión de la auditoría con independencia funcionalLey habilitante y financiamiento propioIguala el país a la práctica internacional en supervisión
    Propuesta editorial de CRITERIO.

    El criterio de fondo

    La Ley 633 comenzó con una promesa a los socios y acreedores: que alguien habilitado por el Estado les diría la verdad sobre las cuentas de una empresa. Ochenta y dos años después, esa promesa sigue siendo la razón de ser de la profesión. Cada medida propuesta en esta serie puede evaluarse con una sola pregunta: ¿aumenta la confianza que un tercero puede depositar en la firma de un contador dominicano? Si la respuesta es sí, la medida merece prioridad, venga del Congreso, de las universidades o de la propia profesión. Lo más eficiente, en todo caso, es no esperar a la ley para hacer lo que ya está al alcance.


    Fuentes: IFAC, perfil del miembro ICPARD y perfil de país República Dominicana (abril de 2026), ifac.org; Senado de la República, nota del 27 de noviembre de 2025; ICPARD, nota del 14 de julio de 2026; Ley 633 de 1944 y Decreto 2032 de 1984. La matriz y la hoja de ruta son elaboración editorial de CRITERIO.

  • CPA: El espejo internacional

    Serie · La profesión contable dominicana · Entrega 3 de 4

    El espejo internacional: cómo califica la IFAC a la profesión contable dominicana

    Ninguna de las siete obligaciones de miembro aparece en rezago extremo, pero seis de las siete áreas de adopción a nivel país figuran como parciales y el código de ética, como no adoptado. La educación es el punto donde la ley de 1944 más pesa.

    El Instituto de Contadores Públicos Autorizados es miembro de la Federación Internacional de Contadores (IFAC) desde 1978. Esa membresía no es honorífica: obliga a cumplir siete Declaraciones de Obligaciones de los Miembros (DOM), que funcionan como el estándar mínimo de una organización profesional creíble. Cada miembro presenta periódicamente un plan de acción, y la IFAC publica su evaluación. La más reciente, de abril de 2026, permite medir con precisión dónde está la profesión dominicana.

    Qué se evalúa

    Las siete obligaciones cubren el aseguramiento de la calidad de la auditoría (DOM 1), las Normas Internacionales de Formación (DOM 2), las Normas Internacionales de Auditoría (DOM 3), el Código de Ética del IESBA (DOM 4), las normas de contabilidad del sector público (DOM 5), la investigación y disciplina (DOM 6) y las NIIF (DOM 7). La IFAC clasifica el avance del miembro en una escala que va de "no activo" a "considera", "planifica", "ejecuta", "revisa y mejora" y "sostiene".

    No activoConsideraPlanificaEjecutaRevisa/mejoraSostiene DOM 1 · Aseguramiento de calidad DOM 2 · Normas de formación (IES) DOM 3 · Normas de auditoría (NIA) DOM 4 · Código de ética (IESBA) DOM 5 · Sector público (NICSP) DOM 6 · Investigación y disciplina DOM 7 · Información financiera (NIIF) En rojo, las dos áreas vinculadas a formación y ética, analizadas en esta entrega.
    Etapa de cumplimiento del ICPARD en cada Declaración de Obligaciones de los Miembros. Fuente: IFAC, evaluación actualizada en abril de 2026.

    El gráfico muestra un perfil de avance real pero incompleto. El Instituto está en fase de ejecución en calidad, formación, auditoría y disciplina; revisa y mejora en NIIF; y sostiene su apoyo a las normas del sector público. La excepción es el código de ética, que permanece en fase de planificación.

    La adopción a nivel país

    La IFAC distingue entre lo que hace el miembro y lo que efectivamente rige en el país. En este segundo plano, que depende también de leyes y reguladores ajenos al Instituto, el cuadro es más exigente.

    ÁreaEstado a nivel paísMotivo principal
    Aseguramiento de calidadParcialmente adoptadoNo hay un sistema único que cubra todas las auditorías obligatorias
    Normas de formaciónParcialmente adoptadoSolo se ha incorporado una parte de los requisitos; el Instituto no controla la formación inicial
    Normas de auditoríaParcialmente adoptadoNo consta qué normas exigen las superintendencias de Bancos, Pensiones y Seguros
    Código de éticaNo adoptadoEl código vigente se basa en la versión de 2009, anterior a la reforma de 2018
    Sector públicoParcialmente adoptadoRige la edición de 2017 de las NICSP, no la vigente
    Investigación y disciplinaParcialmente adoptadoNo se ha demostrado la alineación plena con la DOM 6
    NIIFParcialmente adoptadoNo se exigen a todas las entidades de interés público
    Fuente: IFAC, perfil de país República Dominicana, abril de 2026.

    Educación: donde la ley de 1944 más pesa

    Las Normas Internacionales de Formación describen un recorrido completo: requisitos de ingreso a la formación profesional, competencias técnicas y habilidades profesionales, valores y escepticismo, experiencia práctica supervisada, una evaluación final de competencia y, después, educación continua durante toda la carrera. Existe incluso una norma específica, la IES 8, para los socios responsables de auditorías.

    En la República Dominicana solo el último eslabón está bajo control directo del Instituto. Desde 2014 exige educación continua alineada con la IES 7, ofrece certificaciones en NIIF, NIIF para PYMES y NIA, y ha firmado acuerdos con universidades para promover la incorporación de las normas en los planes de estudio. Pero la IFAC constata que el Instituto tiene autoridad limitada para trasladar esas normas a los requisitos nacionales: el título universitario y la afiliación son las condiciones principales de entrada, las universidades deciden sus currículos y no existe una evaluación final de competencia antes del ejercicio. El propio Instituto ha propuesto reformar la Ley 633 y el Decreto 2032 para obtener esa facultad. La recomendación de la IFAC apunta en la misma dirección: fortalecer el enfoque por competencias, el escepticismo profesional y las habilidades digitales, y comprometer a universidades y autoridades en una adopción de alcance nacional.

    Ética y supervisión: las otras dos alertas

    El código de ética es la única área calificada como no adoptada. La versión en uso toma como base el código internacional de 2009, cuando el vigente fue reestructurado en 2018 e incorpora normas de independencia más estrictas. Según la IFAC, un comité del Instituto evalúa si adoptar el código internacional por referencia o converger el código nacional, y la recomendación es fijar un calendario claro. Es, probablemente, la brecha que menos depende del Congreso y más de una decisión interna.

    En supervisión, el país no cuenta con un órgano independiente de vigilancia de la auditoría. El sistema de control de calidad del Instituto se volvió obligatorio en 2022 y la Superintendencia de Bancos exige desde 2023 las normas internacionales de gestión de calidad a las firmas de su registro, pero la IFAC no encuentra evidencia pública de que exista un sistema único, operativo y completo para todas las auditorías obligatorias.

    El espejo internacional, en suma, devuelve una imagen de esfuerzo sostenido dentro de un marco legal que limita su alcance. La cuarta y última entrega se ocupará de lo que podría hacerse para cerrar esas brechas.


    Fuentes: IFAC, perfil del miembro ICPARD y perfil de país República Dominicana, ambos actualizados en abril de 2026, ifac.org; IFAC, metodología de evaluación de las DOM, ifac.org; IFAC, IES 8, education.ifac.org; Banco Mundial, informes ROSC de contabilidad y auditoría de la República Dominicana (2004 y actualización de 2009).

  • La norma frente a la práctica

    Serie · La profesión contable dominicana · Entrega 2 de 4

    Una ley de 1944 para una profesión de 2026: la norma frente a la práctica

    El Instituto sigue siendo el ente rector por mandato legal, pero el mapa ha cambiado: nuevos reguladores sectoriales, normas internacionales adoptadas por resolución y un proyecto de colegiación que avanza en el Congreso.

    La primera entrega de esta serie estableció el mandato original de la Ley 633. Esta segunda pregunta qué queda en pie de ese diseño, qué se ha construido encima y dónde se abre la brecha entre lo que la norma prevé y lo que ocurre en la práctica. El objetivo no es juzgar, sino levantar el mapa real.

    Lo que el Instituto hace hoy

    En su funcionamiento actual, el ICPARD ejerce buena parte de las atribuciones que la ley le confirió y otras que fue asumiendo por vía reglamentaria. Mantiene el registro de contadores y de firmas, y la afiliación al Instituto es condición para ejercer. Opera un Comité de Investigación, Calificaciones y Ética y un Tribunal Disciplinario. Desde 1999 adoptó por resolución técnica las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) y las Normas Internacionales de Auditoría (NIA), y desde 2014 la NIIF para PYMES. Ese mismo año estableció requisitos obligatorios de educación continua para sus miembros. Entre 2019 y 2022 implantó un sistema de control de calidad para firmas, primero voluntario y luego con revisiones obligatorias. Cuenta además con un brazo académico, el Centro de Educación Superior para Contadores y Auditores.

    En paralelo, la Ley 479-08 de sociedades comerciales amplió el terreno de la auditoría obligatoria y remitió a las normas de auditoría emitidas por el Instituto. Eso reforzó su papel de emisor normativo para las entidades no reguladas.

    Lo que la ley previó y el tiempo desdibujó

    Varias piezas del diseño de 1944 perdieron vigencia práctica. La Escuela de Peritos Contadores dejó de ser la vía de formación: la carrera pasó a las universidades, que conservan hoy plena autoridad sobre sus planes de estudio. El Instituto no tiene potestad legal para fijar los contenidos de esa formación inicial ni para exigir un examen profesional antes de otorgar el ingreso. El eje de la habilitación sigue siendo el título universitario más el exequátur, sin una evaluación de competencias intermedia.

    Tampoco existe un órgano independiente de supervisión de la auditoría. La regulación se reparte entre el Ministerio de Hacienda, que tramita el exequátur, el Instituto en el plano profesional y cuatro superintendencias sectoriales (Valores, Bancos, Pensiones y Seguros), cada una con su registro de auditores, sus propias exigencias y, en algunos casos, sus propias inspecciones. El resultado es un sistema fragmentado: una misma firma puede estar sujeta a criterios distintos según el cliente que audite, y el control de calidad no opera como un sistema único para todas las auditorías obligatorias del país.

    La propia tarifa de honorarios que la ley manda someter al Poder Ejecutivo, o el papel de amigable componedor en materia de remuneración, son funciones que pertenecen a otra época del mercado de servicios profesionales y que hoy tienen escasa relevancia práctica.

    El otro gremio y el proyecto de colegiación

    Junto al Instituto existe el Colegio Dominicano de Contadores Públicos (CODOCON), una asociación privada sin fines de lucro. La relación entre ambas entidades ha tenido momentos de tensión y de cooperación. En 2015, fue el CODOCON quien llevó ante el Tribunal Constitucional la acción contra el artículo 15 de la Ley 633 y el artículo 90 del reglamento, que el tribunal desestimó al confirmar la naturaleza pública del Instituto. Siete años después, en febrero de 2022, representantes de ambas entidades formaron parte de la comisión que entregó al Senado un proyecto para modificar o sustituir la Ley 633.

    La iniciativa más reciente propone crear el Colegio de Contadores Públicos Autorizados de la República Dominicana (COCPARD). El Senado la aprobó en segunda lectura el 27 de noviembre de 2025. Su fundamento declarado es que la colegiación resulta necesaria para un verdadero control del ejercicio de una profesión liberal, con acreditación, supervisión, régimen disciplinario y promoción de la calidad técnica. En julio de 2026, la Comisión Permanente de Hacienda de la Cámara de Diputados analizaba una pieza sobre la misma materia, en reuniones de trabajo con la directiva del Instituto y del CODOCON.

    Lo que está en juego, por tanto, no es una disputa entre dos asociaciones, sino el diseño del ente que heredará o compartirá la función pública delegada que hoy ejerce el Instituto. Las preguntas decisivas son de arquitectura: si el nuevo colegio sustituye al Instituto o convive con él, cómo se transfieren el registro, los expedientes disciplinarios y la membresía internacional, y qué garantías de continuidad tendrán los profesionales habilitados bajo el régimen actual.

    1944Ley 633 crea la figura del CPA y la Escuela de Peritos Contadores 1953–1958Reformas a la Junta Directiva, al Instituto y a los requisitos 1978El Instituto ingresa a la Federación Internacional de Contadores 1984Decreto 2032: reglamento interno del Instituto 1999Adopción de NIIF y Normas Internacionales de Auditoría 2001Decreto 723-01 sobre el sello del contador 2008Ley 479-08 de sociedades amplía la auditoría obligatoria 2014NIIF para PYMES y educación continua obligatoria 2015Sentencia TC/0535/15 ratifica al Instituto como corporación pública 2019–2022Control de calidad de firmas: de voluntario a obligatorio 2022Proyecto conjunto para sustituir la Ley 633 llega al Senado nov. 2025Senado aprueba en segunda lectura la ley del Colegio (COCPARD) jul. 2026Comisión de Hacienda de Diputados estudia la iniciativa Hito legal o legislativoHito técnico o internacional
    Cronología normativa de la profesión contable dominicana. Elaboración de CRITERIO con base en textos legales, el Tribunal Constitucional, el Senado, el ICPARD y la IFAC.

    La brecha, en limpio

    El diagnóstico puede resumirse así. El Instituto conserva la titularidad legal del registro, la ética y la disciplina, y ha modernizado por vía de resolución el marco técnico de la profesión. Pero lo hace sobre una ley que tiene más de ocho décadas, que no le da control sobre la formación inicial, que no prevé un examen de ingreso ni un supervisor independiente, y que convive con reguladores sectoriales que actúan por su cuenta. Los intentos de reforma se repiten desde hace al menos veinte años: ya en 2006 dirigentes del propio Instituto pedían formalizar mejor la colegiación y actualizar la ley. La novedad de 2025 y 2026 es que, por primera vez, un proyecto ha superado una de las dos cámaras.

    La tercera entrega pondrá este cuadro frente al espejo internacional: qué le exige la Federación Internacional de Contadores a la profesión dominicana y cómo la califica hoy.


    Fuentes: IFAC, perfil de país República Dominicana (actualizado en abril de 2026), ifac.org; Senado de la República, nota del 27 de noviembre de 2025, senadord.gob.do; ICPARD, nota del 14 de julio de 2026, icpard.org; El Caribe, 14 de febrero de 2022; Hoy, 3 de junio de 2006; Tribunal Constitucional, sentencia TC/0535/15.

  • La contaduría organizada: fundamento legal e histórico

    Serie · La profesión contable dominicana · Entrega 1 de 4

    El mandato de 1944: qué quiso el Estado cuando creó al Contador Público Autorizado

    Antes de discutir quién debe regir la profesión contable, conviene volver al texto que la fundó. La Ley 633 no nació como una ley gremial, sino como una ley de protección a quienes ponen su dinero en una empresa.

    El 16 de junio de 1944 se promulgó la Ley 633 sobre Contadores Públicos Autorizados. Ochenta y dos años después sigue siendo el fundamento jurídico de la profesión contable en la República Dominicana, complementada por el Decreto 2032 de 1984, que establece el reglamento interno del Instituto de Contadores Públicos Autorizados (ICPARD). Toda discusión actual sobre colegiación, supervisión o formación profesional descansa, lo reconozcan o no sus participantes, sobre ese texto.

    Una ley pensada para el socio y el acreedor

    Lo primero que llama la atención es cómo empieza la ley. Su artículo inicial no habla de contadores, sino de derechos: todo socio, accionista u otro acreedor reconocido cuya participación represente al menos el cinco por ciento del capital de una empresa tiene derecho a conocer en todo tiempo su condición económica y sus cuentas. El artículo siguiente encarga esa investigación a una figura especial, el Contador Público Autorizado.

    El orden no es casual. El legislador de 1944 no buscaba en primer término organizar un oficio, sino resolver un problema de confianza económica: cómo puede un tercero saber si las cuentas de una empresa son fiables. La respuesta fue crear un profesional investido por el Estado, que actúa con una fe pública delegada. El contador autorizado nace, por tanto, como una pieza de la arquitectura de transparencia del mercado, no como un simple prestador de servicios.

    Tres piezas de un mismo diseño

    La ley articula tres elementos. El primero es el exequátur: solo puede actuar como Contador Público Autorizado quien lo solicite y lo reciba del Poder Ejecutivo, tramitado originalmente por la entonces Secretaría de Estado del Tesoro y Crédito Público. El Estado se reserva así la puerta de entrada a la profesión.

    El segundo es la formación. La misma ley crea la Escuela de Peritos Contadores, y la reforma de 1958 fija como requisitos tener al menos 21 años, poseer el título de licenciado o doctor en Ciencias Comerciales o el de perito contador, y cumplir la pasantía que establezca el reglamento del Instituto. El Estado no solo habilita al profesional; también asume en su origen la tarea de formarlo.

    El tercero es el Instituto. Según el texto vigente tras las reformas de 1953 y 1956, lo integran todos los contadores con exequátur en vigor que satisfagan las cuotas y requisitos de su reglamento, el cual debe ser aprobado por el Poder Ejecutivo. Su Junta Directiva, de no más de siete miembros, recibe atribuciones concretas: proponer su reglamento, tomar juramento y registrar a los contadores, recomendar la revocación del exequátur por faltas a la ética, someter al Ejecutivo la tarifa de honorarios, mediar entre contadores y clientes en materia de remuneración y dictaminar los asuntos de capacidad profesional que el Ejecutivo le someta.

    Poder Ejecutivo otorga y revoca el exequátur Contador Público Autorizado Instituto de Contadores Públicos Autorizados Escuela de Peritos Contadores exequátur aprueba su reglamento la crea la ley Investiga las cuentas para socios y acreedores con al menos 5 % del capital Juramento y registro, ética y disciplina, tarifas y mediación Forma al perito contador; el título habilita para solicitar el exequátur
    Arquitectura institucional prevista por la Ley 633 de 1944 y sus reformas de 1953, 1956 y 1958. Elaboración de CRITERIO a partir del texto legal.

    El ente rector dentro del Estado

    ¿Qué lugar ocupa entonces el Instituto dentro del aparato público? La ley lo diseña como un órgano de doble naturaleza. Hacia adentro, agrupa a los profesionales; hacia afuera, ejerce funciones que en principio corresponderían al propio Estado: llevar el registro de quienes pueden ejercer, custodiar la ética de la profesión y proponer la sanción máxima, que es la pérdida del exequátur. La ley incluso prevé que, mientras el Instituto no esté constituido, sea el propio Poder Ejecutivo quien juzgue la mala conducta, lo que confirma que se trata de una función pública delegada y no de una potestad privada.

    Esa lectura fue confirmada por el Tribunal Constitucional en la sentencia TC/0535/15, del 1 de diciembre de 2015. Al conocer una acción contra el artículo 15 de la ley y el artículo 90 del reglamento, el tribunal calificó al Instituto como una corporación de derecho público creada por ley y sostuvo que la delegación de competencias estatales en ella no vulnera la libertad de asociación. La consecuencia práctica es clara: el Instituto no es un club profesional más, sino el depositario legal de una parte de la función regulatoria del Estado.

    El deber ser, en síntesis

    Leída en su conjunto, la Ley 633 asigna al ente rector cinco responsabilidades de fondo: garantizar que solo ejerzan quienes reúnen los requisitos; mantener un registro público y confiable de esos profesionales; vigilar la conducta ética y promover la sanción cuando se falta a ella; velar por la capacidad técnica de sus miembros; y servir de interlocutor técnico del Estado en todo lo que afecte a la profesión. El Decreto 2032 añade finalidades de desarrollo: contribuir al adelanto de la contabilidad, estrechar vínculos con colegas del exterior y mantener el prestigio del ejercicio profesional.

    Ese es el patrón de medida. Las siguientes entregas contrastarán ese mandato con lo que ocurre hoy, con lo que exigen los organismos internacionales y con el camino que razonablemente podría recorrerse. Pero el punto de partida ya deja una enseñanza: la profesión contable dominicana fue concebida, desde su origen, como un servicio de confianza pública, y cualquier reforma debería medirse por si fortalece o debilita esa confianza.


    Fuentes: Ley 633 sobre Contadores Públicos Autorizados, del 16 de junio de 1944, y sus modificaciones por las leyes 1173 (1946), 3530 (1953), 4611 (1956) y 4959 (1958); Decreto 2032 del 1 de junio de 1984; Tribunal Constitucional, sentencia TC/0535/15. Documentos disponibles en icpard.org y tribunalconstitucional.gob.do.

  • República Dominicana: la subalimentación medida por la FAO baja a 2,8 % mientras la inseguridad alimentaria moderada o grave se mantiene en 41,3 %

    Análisis

    CRITERIO · 25 de septiembre de 2026 · Elaborado con series del acervo propio. Fuente primaria: FAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT), captura del 21/08/2026.

    Esta pieza se apoya exclusivamente en series ya cargadas en el acervo. El bloque de la FAO reúne 486 series y 8.110 observaciones capturadas el 21 de agosto de 2026 desde FAOSTAT, con el documento de referencia «FAO · Seguridad alimentaria» (https://www.fao.org/faostat/es/#data). Es la fuente con mayor número de series del acervo después de la Superintendencia de Bancos y no había sido tratada hasta ahora.

    Dos indicadores del mismo organismo y de la misma tabla describen la situación dominicana en sentidos distintos. La prevalencia de subalimentación, que estima la proporción de la población cuyo consumo habitual de energía no alcanza el requerimiento mínimo, se sitúa en 2,8 % en 2022-2024, el valor más bajo de las 23 observaciones de la serie y 2,6 puntos porcentuales por debajo del agregado de América Latina y el Caribe en ese mismo período, que es 5,4 %. La escala de experiencia de inseguridad alimentaria, construida a partir de encuestas sobre la capacidad de las personas de obtener alimentos, sitúa la inseguridad moderada o grave en 41,3 % en 2023-2025 y la inseguridad grave en 16,4 %, frente a 24,2 % y 6,7 % del agregado regional. La distancia es de 17,1 puntos porcentuales en el primer caso; en el segundo, la cifra del país equivale a 2,45 veces la del agregado.

    Los dos indicadores no miden lo mismo. El primero se deriva de las hojas de balance alimentario y de supuestos sobre la distribución del consumo; el segundo proviene de respuestas declaradas por hogares. El acervo no registra el universo estadístico de ninguna de las dos series y ambas quedan marcadas para verificación humana.

    La disponibilidad agregada de alimentos aumenta de manera sostenida en todo el período cubierto: el suministro de energía alimentaria pasa de 2.268 kilocalorías por persona por día en 2003-2005 a 3.367 en 2023-2025, un aumento de 48,5 %, y la suficiencia respecto del requerimiento medio pasa de 97 % a 140 %. El suministro medio de proteína sube de 46,5 a 86,8 gramos por persona por día entre 2002-2004 y 2021-2023, y el componente de origen animal de 21,5 a 46,6 gramos. La dependencia de importaciones de cereales se mantiene en 63,0 % en 2021-2023, por debajo del máximo de 79,2 % de 2005-2007. Las importaciones de alimentos medidas contra las exportaciones totales bajan de 75 % en 2001-2003 a 20 % en 2012-2014 y vuelven a subir hasta 32 % en 2022-2024.

    En el terreno nutricional el acervo registra movimientos en direcciones opuestas. El retraso del crecimiento en menores de cinco años baja de 10,1 % en 2000 a 5,6 % en 2024. La obesidad en población adulta sube de 14,3 % a 30,8 % en el mismo intervalo, con incrementos en cada uno de los 25 años de la serie, y queda 0,7 puntos porcentuales por debajo del agregado regional de 31,5 %. La anemia en mujeres en edad reproductiva baja de 27,5 % en 2000 a 19,2 % en 2012 y vuelve a subir hasta 22,4 % en 2023. El bajo peso al nacer alcanza 13,4 % en 2020, el valor más alto de sus 21 observaciones.

    Las series de agua y saneamiento separan dos niveles de servicio. Los servicios básicos alcanzan 98 % de la población en agua potable y 90 % en saneamiento, ambos máximos de sus series. Los servicios gestionados de forma segura quedan muy por debajo: 45 % en agua potable, frente a 79 % del agregado regional, y 43 % en saneamiento, frente a 51 % del agregado. La serie dominicana de saneamiento gestionado de forma segura desciende desde 52 % en 2000, su valor más alto, hasta 43 % en 2024.

    La diferencia por sexo en inseguridad alimentaria grave es de 3,5 puntos porcentuales en 2023-2025, con 18,1 % en mujeres adultas y 14,6 % en hombres adultos. El máximo de la serie es 5,0 puntos porcentuales en 2022-2024 y el mínimo 1,6 en 2019-2021.

    República Dominicana: subalimentación e inseguridad alimentaria, 2000-2002 a 2023-2025

    SubalimentaciónInseguridad moderada o graveInseguridad grave
    República Dominicana: subalimentación e inseguridad alimentaria, 2000-2002 a 2023-202501020304050602002200620102014201820222025%SubalimentaciónSubalimentación: 19,7 % en 2000-2002Subalimentación: 21,7 % en 2001-2003Subalimentación: 23,1 % en 2002-2004Subalimentación: 23,9 % en 2003-2005Subalimentación: 21,3 % en 2004-2006Subalimentación: 18,9 % en 2005-2007Subalimentación: 16,7 % en 2006-2008Subalimentación: 14,7 % en 2007-2009Subalimentación: 13,6 % en 2008-2010Subalimentación: 12,7 % en 2009-2011Subalimentación: 12,0 % en 2010-2012Subalimentación: 10,7 % en 2011-2013Subalimentación: 9,4 % en 2012-2014Subalimentación: 8,6 % en 2013-2015Subalimentación: 7,6 % en 2014-2016Subalimentación: 6,8 % en 2015-2017Subalimentación: 5,7 % en 2016-2018Subalimentación: 5,2 % en 2017-2019Subalimentación: 5,3 % en 2018-2020Subalimentación: 5,2 % en 2019-2021Subalimentación: 4,7 % en 2020-2022Subalimentación: 3,6 % en 2021-2023Subalimentación: 2,8 % en 2022-2024Moderada o graveModerada o grave: 54,2 % en 2014-2016Moderada o grave: 54,0 % en 2015-2017Moderada o grave: 54,4 % en 2016-2018Moderada o grave: 52,6 % en 2017-2019Moderada o grave: 55,0 % en 2018-2020Moderada o grave: 53,1 % en 2019-2021Moderada o grave: 52,1 % en 2020-2022Moderada o grave: 46,1 % en 2021-2023Moderada o grave: 43,8 % en 2022-2024Moderada o grave: 41,3 % en 2023-2025GraveGrave: 24,3 % en 2014-2016Grave: 23,7 % en 2015-2017Grave: 23,4 % en 2016-2018Grave: 22,4 % en 2017-2019Grave: 23,2 % en 2018-2020Grave: 22,2 % en 2019-2021Grave: 22,0 % en 2020-2022Grave: 19,0 % en 2021-2023Grave: 17,9 % en 2022-2024Grave: 16,4 % en 2023-2025Moderada o grave 41,3 %Grave 16,4 %Subalimentación 2,8 %
    Gráfica ancha: deslícela en horizontal en pantallas estrechas. Cada punto es un promedio móvil de tres años, situado en el año de cierre del período. La subalimentación se deriva de las hojas de balance alimentario; la inseguridad moderada o grave y la grave provienen de la escala de experiencia aplicada por encuesta. La serie de subalimentación cierra en 2022-2024 y las de la escala de experiencia en 2023-2025. Fuente: FAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT), https://www.fao.org/faostat/es/#data, captura del 21/08/2026. Universo estadístico declarado como no_aplica en todas las series, marcado para verificación humana.

    Cuadro 1. Indicadores de seguridad alimentaria de la FAO para República Dominicana

    IndicadorValor o hallazgoUniverso/EstadoFuenteFechaSemáforo
    Prevalencia de subalimentación2,8 % en 2022-2024. Mínimo de las 23 observaciones de la serie; máximo 23,9 % en 2003-2005no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Personas subalimentadas0,3 millones en 2022-2024; máximo 2,2 millones en 2003-2005no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Inseguridad alimentaria moderada o grave41,3 % en 2023-2025. Mínimo de las 10 observaciones de la serie; máximo 55,0 % en 2018-2020no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Intervalo declarado por el organismo (moderada o grave)De 37,4 % a 45,2 % en 2023-2025no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Inseguridad alimentaria grave16,4 % en 2023-2025. Mínimo de las 10 observaciones de la serie; máximo 24,3 % en 2014-2016no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Inseguridad alimentaria grave, mujeres adultas18,1 % en 2023-2025; máximo 25,8 % en 2014-2016no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Inseguridad alimentaria grave, hombres adultos14,6 % en 2023-2025; máximo 22,8 % en 2014-2016no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Diferencia mujeres menos hombres, inseguridad grave3,5 pp en 2023-2025; máximo 5,0 pp en 2022-2024; mínimo 1,6 pp en 2019-2021Cálculo sobre las dos series por sexo; universo no_aplicaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar

    Los períodos de la FAO son promedios móviles de tres años. La serie de prevalencia de subalimentación del país cierra en 2022-2024; las series de la escala de experiencia de inseguridad alimentaria cierran en 2023-2025.

    Inseguridad alimentaria en 2023-2025: República Dominicana y la región

    Moderada o graveGrave
    Inseguridad alimentaria en 2023-2025: República Dominicana y la región020406080HaitíHaití — Moderada o grave: 83,5 %83,5Haití — Grave: 45,4 %45,4JamaicaJamaica — Moderada o grave: 55,8 %55,8Jamaica — Grave: 27,4 %27,4GuatemalaGuatemala — Moderada o grave: 49,0 %49,0Guatemala — Grave: 22,4 %22,4El SalvadorEl Salvador — Moderada o grave: 41,7 %41,7El Salvador — Grave: 12,3 %12,3República DominicanaRepública Dominicana — Moderada o grave: 41,3 %41,3República Dominicana — Grave: 16,4 %16,4HondurasHonduras — Moderada o grave: 39,3 %39,3Honduras — Grave: 14,3 %14,3PerúPerú — Moderada o grave: 33,6 %33,6Perú — Grave: 3,7 %3,7ColombiaColombia — Moderada o grave: 28,0 %28,0Colombia — Grave: 5,2 %5,2América Latina y el CaribeAmérica Latina y el Caribe — Moderada o grave: 24,2 %24,2América Latina y el Caribe — Grave: 6,7 %6,7MéxicoMéxico — Moderada o grave: 16,5 %16,5México — Grave: 2,7 %2,7Costa RicaCosta Rica — Moderada o grave: 13,9 %13,9Costa Rica — Grave: 2,3 %2,3
    Gráfica ancha: deslícela en horizontal en pantallas estrechas. Once registros del mismo período y la misma tabla del organismo. América Latina y el Caribe es un agregado regional, no una entidad individual, y se muestra como referencia, no como un país más. Fuente: FAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT), https://www.fao.org/faostat/es/#data, captura del 21/08/2026. Universo estadístico declarado como no_aplica en todas las series, marcado para verificación humana.

    Cuadro 2. Inseguridad alimentaria 2023-2025: República Dominicana y la región

    País o agregadoModerada o grave (%)Grave (%)Universo/EstadoFuenteSemáforo
    Haití83,545,4no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Jamaica55,827,4no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Guatemala49,022,4no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    El Salvador41,712,3no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    República Dominicana41,316,4no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Honduras39,314,3no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Perú33,63,7no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Colombia28,05,2no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    América Latina y el Caribe24,26,7Agregado regional, no una entidad individual; universo no_aplicaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    México16,52,7no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Costa Rica13,92,3no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar

    Once registros del mismo período y la misma tabla del organismo. República Dominicana ocupa el quinto lugar de diez países en inseguridad moderada o grave y el cuarto en inseguridad grave.

    Cuadro 3. Disponibilidad y composición del suministro alimentario, República Dominicana

    IndicadorValor o hallazgoUniverso/EstadoFuenteFechaSemáforo
    Suministro de energía alimentaria3.367 kcal por persona por día en 2023-2025. Máximo de las 24 observaciones; mínimo 2.268 kcal en 2003-2005no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Suficiencia del suministro de energía alimentaria140 % en 2023-2025. Máximo de la serie; mínimo 97 % en 2003-2005no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Suministro medio de proteína86,8 g por persona por día en 2021-2023. Máximo de las 22 observaciones; mínimo 46,5 g en 2002-2004no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Suministro de proteína de origen animal46,6 g por persona por día en 2021-2023. Máximo de la serie; mínimo 21,5 g en 2002-2004no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Energía alimentaria derivada de cereales, raíces y tubérculos27 % en 2021-2023; máximo 32 % en 2000-2002; mínimo 26 % en 2016-2018no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Dependencia de importaciones de cereales63,0 % en 2021-2023; máximo 79,2 % en 2005-2007no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Importaciones de alimentos sobre exportaciones totales32 % en 2022-2024; mínimo 20 % en 2012-2014; máximo 75 % en 2001-2003no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Variabilidad del suministro de alimentos por persona21 kcal por persona por día en 2024; máximo 77 kcal en 2005; mínimo 5 kcal en 2021no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Ámbar
    Tierra arable con riego6,4 % en 2021-2023. El mismo valor se repite en los once períodos desde 2011-2013no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Rojo

    La suficiencia del suministro de energía compara el suministro disponible con el requerimiento medio estimado de la población; un valor por encima de 100 % no indica que el acceso esté distribuido de manera uniforme.

    República Dominicana: servicios básicos frente a servicios gestionados de forma segura, 2000-2024

    Agua, servicio básicoSaneamiento, servicio básicoAgua, gestionada de forma seguraSaneamiento, gestionado de forma seguraAgregado regional 2024
    República Dominicana: servicios básicos frente a servicios gestionados de forma segura, 2000-20240204060801002000200420082012201620202024%Agua, básicoAgua, básico: 91 % en 2000Agua, básico: 91 % en 2001Agua, básico: 92 % en 2002Agua, básico: 92 % en 2003Agua, básico: 93 % en 2004Agua, básico: 93 % en 2005Agua, básico: 93 % en 2006Agua, básico: 94 % en 2007Agua, básico: 94 % en 2008Agua, básico: 94 % en 2009Agua, básico: 95 % en 2010Agua, básico: 95 % en 2011Agua, básico: 95 % en 2012Agua, básico: 96 % en 2013Agua, básico: 96 % en 2014Agua, básico: 96 % en 2015Agua, básico: 96 % en 2016Agua, básico: 96 % en 2017Agua, básico: 96 % en 2018Agua, básico: 97 % en 2019Agua, básico: 97 % en 2020Agua, básico: 97 % en 2021Agua, básico: 97 % en 2022Agua, básico: 97 % en 2023Agua, básico: 98 % en 2024Saneamiento, básicoSaneamiento, básico: 77 % en 2000Saneamiento, básico: 77 % en 2001Saneamiento, básico: 78 % en 2002Saneamiento, básico: 78 % en 2003Saneamiento, básico: 79 % en 2004Saneamiento, básico: 80 % en 2005Saneamiento, básico: 80 % en 2006Saneamiento, básico: 81 % en 2007Saneamiento, básico: 81 % en 2008Saneamiento, básico: 82 % en 2009Saneamiento, básico: 83 % en 2010Saneamiento, básico: 83 % en 2011Saneamiento, básico: 84 % en 2012Saneamiento, básico: 84 % en 2013Saneamiento, básico: 85 % en 2014Saneamiento, básico: 85 % en 2015Saneamiento, básico: 86 % en 2016Saneamiento, básico: 86 % en 2017Saneamiento, básico: 87 % en 2018Saneamiento, básico: 88 % en 2019Saneamiento, básico: 88 % en 2020Saneamiento, básico: 89 % en 2021Saneamiento, básico: 89 % en 2022Saneamiento, básico: 90 % en 2023Saneamiento, básico: 90 % en 2024Agua, seguroAgua, seguro: 42 % en 2000Agua, seguro: 42 % en 2001Agua, seguro: 42 % en 2002Agua, seguro: 42 % en 2003Agua, seguro: 43 % en 2004Agua, seguro: 43 % en 2005Agua, seguro: 43 % en 2006Agua, seguro: 43 % en 2007Agua, seguro: 44 % en 2008Agua, seguro: 44 % en 2009Agua, seguro: 44 % en 2010Agua, seguro: 44 % en 2011Agua, seguro: 44 % en 2012Agua, seguro: 44 % en 2013Agua, seguro: 44 % en 2014Agua, seguro: 44 % en 2015Agua, seguro: 45 % en 2016Agua, seguro: 45 % en 2017Agua, seguro: 45 % en 2018Agua, seguro: 45 % en 2019Agua, seguro: 45 % en 2020Agua, seguro: 45 % en 2021Agua, seguro: 45 % en 2022Agua, seguro: 45 % en 2023Agua, seguro: 45 % en 2024Saneamiento, seguroSaneamiento, seguro: 52 % en 2000Saneamiento, seguro: 52 % en 2001Saneamiento, seguro: 52 % en 2002Saneamiento, seguro: 52 % en 2003Saneamiento, seguro: 51 % en 2004Saneamiento, seguro: 51 % en 2005Saneamiento, seguro: 50 % en 2006Saneamiento, seguro: 50 % en 2007Saneamiento, seguro: 49 % en 2008Saneamiento, seguro: 49 % en 2009Saneamiento, seguro: 48 % en 2010Saneamiento, seguro: 48 % en 2011Saneamiento, seguro: 48 % en 2012Saneamiento, seguro: 47 % en 2013Saneamiento, seguro: 47 % en 2014Saneamiento, seguro: 46 % en 2015Saneamiento, seguro: 46 % en 2016Saneamiento, seguro: 46 % en 2017Saneamiento, seguro: 45 % en 2018Saneamiento, seguro: 45 % en 2019Saneamiento, seguro: 44 % en 2020Saneamiento, seguro: 44 % en 2021Saneamiento, seguro: 44 % en 2022Saneamiento, seguro: 43 % en 2023Saneamiento, seguro: 43 % en 2024Agua, básico 98 %Saneamiento, básico 90 %Agua, seguro 45 %Saneamiento, seguro 43 %ALC 79 %ALC 79 %ALC 51 %ALC 51 %
    Gráfica ancha: deslícela en horizontal en pantallas estrechas. Los dos círculos huecos marcan el agregado de América Latina y el Caribe en 2024 para los servicios gestionados de forma segura; el acervo no almacena las series regionales de servicio básico. Fuente: FAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT), https://www.fao.org/faostat/es/#data, captura del 21/08/2026. Universo estadístico declarado como no_aplica en todas las series, marcado para verificación humana.

    Cuadro 4. Nutrición, agua y saneamiento, República Dominicana y agregado regional

    IndicadorRepública DominicanaAmérica Latina y el CaribeUniverso/EstadoFuenteSemáforo
    Retraso del crecimiento en menores de 5 años5,6 % en 2024. Mínimo de las 25 observaciones; máximo 10,1 % en 2000Sin serie almacenada en el acervono_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Emaciación en menores de 5 años2,2 % en 2019. La serie tiene 6 observaciones en 25 añosSin serie almacenada en el acervono_aplica; cobertura parcialFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Sobrepeso en menores de 5 años7,5 % en 2024. El mismo valor se repite en los ocho años desde 20178,8 % en 2024no_aplica; valor constante sin notaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Rojo
    Obesidad en población adulta30,8 % en 2024. Máximo de las 25 observaciones; mínimo 14,3 % en 200031,5 % en 2024no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Anemia en mujeres en edad reproductiva22,4 % en 2023; mínimo 19,2 % en 2012; máximo 27,5 % en 2000Sin serie almacenada en el acervono_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Bajo peso al nacer13,4 % en 2020. Máximo de las 21 observaciones; mínimo 10,2 % en 2000Sin serie almacenada en el acervono_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses15,8 % en 2019. La serie tiene 8 observaciones en 20 añosSin serie almacenada en el acervono_aplica; cobertura parcialFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Población con agua potable gestionada de forma segura45 % en 2024. El mismo valor se repite en los nueve años desde 201679 % en 2024no_aplica; valor constante sin notaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Rojo
    Población con saneamiento gestionado de forma segura43 % en 2024; máximo 52 % en 200051 % en 2024no_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Población con servicios básicos de agua potable98 % en 2024. Máximo de la serie; mínimo 91 % en 2000Sin serie almacenada en el acervono_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar
    Población con servicios básicos de saneamiento90 % en 2024. Máximo de la serie; mínimo 77 % en 2000Sin serie almacenada en el acervono_aplica; verificación humanaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)Ámbar

    El agregado regional y el país provienen de la misma tabla del organismo; el agregado no equivale a una entidad individual.

    Cuadro 5. Estado del acervo y advertencias sobre el bloque FAO

    Documento o hallazgoDescripciónUniverso/EstadoFuenteFechaSemáforo
    Universo estadístico sin declararLas 486 series del bloque FAO traen universo_estadistico igual a no_aplica. Ninguna cifra de este bloque se contrastó con registros administrativos dominicanosno_aplica en 486 de 486 seriesFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Rojo
    Nombres de serie repetidos22 nombres se repiten en 66 series. Tres series llamadas «Personas con inseguridad alimentaria grave — República Dominicana» contienen 1,9, 1,7 y 2,0 millones para 2023-2025, que corresponden a la estimación puntual y a los dos límites del intervalo, sin que el nombre lo distingaCatálogo interno del acervoFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Rojo
    Períodos no homogéneosLa prevalencia de subalimentación del país cierra en 2022-2024 y el agregado regional llega a 2023-2025. En 2022-2024 el país registra 2,8 % y el agregado 5,4 %Comparación válida solo dentro del mismo períodoFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Rojo
    Valores idénticos por períodos prolongadosSobrepeso infantil en 7,5 % durante ocho años, agua potable gestionada de forma segura en 45 % durante nueve años y tierra arable con riego en 6,4 % durante once períodos, sin nota metodológica que declare interpolaciónno_aplicaFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Rojo
    Vigilancia de documentosLa tabla de vigilancia de documentos no contiene registrosSin registrosAcervo CRITERIO25/09/2026Rojo
    Centinela de páginas oficialesDiez páginas activas, cero cambios registrados y última captura del 23/09/2026: no hay captura de los días 24 y 25 de septiembreDiez páginas activasAcervo CRITERIO25/09/2026Rojo
    Instrumentos normativos295 normas permanecen en estado sin_determinar. Ninguna relación normativa está confirmadaEstado sin determinarAcervo CRITERIO22/08/2026Rojo
    Revisiones del organismoNinguna de las 8.110 observaciones del bloque FAO tiene revisión mayor que 1: no hay cifras corregidas por el organismo emisor en este bloqueRevisión 1 en todo el bloqueFAO · Seguridad alimentaria (FAOSTAT)21/08/2026Verde

    Resumen

    El acervo registra para República Dominicana la prevalencia de subalimentación más baja del grupo de once países y agregados comparados, 2,8 % en 2022-2024, y al mismo tiempo una inseguridad alimentaria moderada o grave de 41,3 % en 2023-2025, que supera en 17,1 puntos porcentuales al agregado de América Latina y el Caribe.

    La inseguridad alimentaria grave del país, 16,4 %, equivale a 2,45 veces la del agregado regional y coloca al país en el cuarto lugar de diez, detrás de Haití, Jamaica y Guatemala.

    La disponibilidad agregada de energía y proteína crece sin interrupción en todo el período cubierto y alcanza sus máximos en las observaciones más recientes, lo que no se refleja en las series basadas en encuestas de acceso.

    La obesidad adulta sube 16,5 puntos porcentuales entre 2000 y 2024 y el bajo peso al nacer alcanza su valor más alto en 2020, mientras el retraso del crecimiento infantil desciende de forma continua.

    Los servicios gestionados de forma segura son el punto más débil del bloque: el agua potable se mantiene en 45 % desde 2016 y el saneamiento desciende nueve puntos porcentuales desde 2000, en ambos casos por debajo del agregado regional.

    Conviene profundizar en cuatro puntos. El primero es el contraste entre las dos familias de indicadores de la FAO, que exige conocer el universo estadístico de cada una; el acervo no lo registra para ninguna de las 486 series del bloque.

    El segundo es la existencia de 66 series con nombres repetidos, entre ellas tres con el mismo nombre que en realidad contienen una estimación puntual y los dos límites de su intervalo.

    El tercero son los tramos de valor idéntico durante ocho, nueve y once períodos consecutivos en sobrepeso infantil, agua potable gestionada de forma segura y tierra arable con riego, sin nota que declare interpolación.

    El cuarto es el desfase de períodos entre la serie del país y la del agregado regional en prevalencia de subalimentación, que impide la comparación directa fuera de 2022-2024.

    La vigilancia documental sigue sin registros y el centinela de páginas oficiales no registra captura los días 24 y 25 de septiembre, con última captura el 23 de septiembre de 2026.

  • Captaciones bancarias por provincia: el depósito se duplicó sin mover el mapa (Superintendencia de Bancos, 2020-2026)

    Análisis

    La Superintendencia de Bancos publica el saldo de captaciones desagregado por las 32 provincias del país con periodicidad mensual. El tramo disponible en el acervo va de enero de 2020 a julio de 2026 y contiene 2.528 observaciones, sin valores ausentes y sin registros corregidos por el organismo emisor. El universo estadístico declarado en el catálogo para cada una de las 32 series es entidad_individual, etiqueta que no corresponde a un agregado territorial; el dato se presenta con esa advertencia y queda marcado para verificación humana.

    En el tramo completo el saldo nacional pasó de RD$ 1.576,36 miles de millones en enero de 2020 a RD$ 3.478,33 miles de millones en julio de 2026: una variación acumulada de 120,66 %, equivalente a una tasa de crecimiento anual compuesta de 12,948 % sobre 78 meses. El mínimo de la serie corresponde a febrero de 2020 y el máximo a junio de 2026; el último dato disponible queda 0,45 % por debajo de ese máximo. De las 78 variaciones mensuales, 18 son negativas.

    Saldo nacional de captacionesMiles de millones de RD$ · suma de las 32 series provinciales · mensual1.3421.9382.5333.1293.72520202021202220232024202520261.576,36mín. 1.572,70máx. 3.494,093.478,33

    Fuente: Superintendencia de Bancos, «Captaciones por provincia», desarrollador.sb.gob.do. Captura del catálogo: 21 de agosto de 2026. Máximos y mínimos calculados sobre los 79 períodos.

    La distribución territorial de ese saldo no acompañó al crecimiento. El índice de Herfindahl-Hirschman calculado sobre las participaciones provinciales era de 3.406,6 puntos en enero de 2020 y de 3.391,5 puntos en julio de 2026. En el mismo lapso, la suma de Distrito Nacional, Santo Domingo y Santiago pasó de 77,81 % a 77,03 % del total, y el Distrito Nacional por sí solo de 56,011 % a 55,998 %, una diferencia de 1,3 puntos básicos.

    Concentración territorial, 2020-2026

    Índice de Herfindahl-Hirschman de las participaciones provincialesPuntos · 10.000 = una sola provincia concentra todo el saldo · mensual3.0873.2243.3603.4963.63220202021202220232024202520263.406,6mín. 3.140,1máx. 3.579,43.391,5
    Participación conjunta de Distrito Nacional, Santo Domingo y SantiagoPorcentaje del saldo nacional de captaciones · mensual75,7776,5477,3078,0678,83202020212022202320242025202677,81 %mín. 76,07 %máx. 78,53 %77,03 %

    Ambas magnitudes se presentan en gráficos separados por tener escalas distintas. Fuente: Superintendencia de Bancos, «Captaciones por provincia», desarrollador.sb.gob.do.

    El movimiento relativo se concentra fuera de las tres demarcaciones mayores y su magnitud en puntos de participación es reducida. La provincia que más participación gana en el tramo es La Altagracia, con 64,3 puntos básicos, y la que más pierde es Santo Domingo, con 68,9 puntos básicos. La mediana de variación de las 32 provincias es de 120,83 %, prácticamente idéntica al 120,66 % del agregado nacional: la mitad del país se movió en línea con el total.

    Variación del saldo por provincia, enero 2020 – julio 2026

    Variación acumulada del saldo de captacionesPorcentaje · doce de las 32 provincias: los cinco mayores aumentos, las tres demarcaciones de mayor saldo y los cuatro menoresNacional +120,66 %Independencia1.062,99 % · revisarPedernales275,98 %Elías Piña251,02 %Santiago Rodríguez246,61 %La Altagracia179,02 %Distrito Nacional120,60 %Santiago119,06 %Santo Domingo106,56 %San Cristóbal99,61 %San Juan98,02 %Valverde84,88 %Barahona80,94 %

    La barra marcada como «revisar» corresponde a una serie con discontinuidades documentadas más abajo. Fuente: Superintendencia de Bancos, «Captaciones por provincia», desarrollador.sb.gob.do.

    Cambio de participación en el saldo nacionalPuntos básicos · diferencia entre la participación de julio de 2026 y la de enero de 2020Gana participaciónCede participaciónIndependencia26,4Pedernales1,7Elías Piña2,7Santiago Rodríguez13,9La Altagracia64,3Distrito Nacional−1,3Santiago−8,0Santo Domingo−68,9San Cristóbal−15,9San Juan−6,7Valverde−12,6Barahona−7,7

    Cien puntos básicos equivalen a un punto porcentual de participación. Fuente: Superintendencia de Bancos, «Captaciones por provincia», desarrollador.sb.gob.do.

    Independencia: dos discontinuidades, no una trayectoria

    El caso de Independencia no describe un crecimiento, sino dos episodios separados. Entre enero y febrero de 2024 el saldo pasa de RD$ 1.472,2 millones a RD$ 8.406,4 millones, una variación de 470,99 % en un solo mes; se sostiene en ese orden durante nueve meses, alcanza RD$ 10.306,9 millones en octubre de 2024 y en noviembre vuelve a RD$ 1.605,6 millones, un retroceso de 84,42 %. A partir de enero de 2026 inicia un segundo ascenso hasta RD$ 12.081,4 millones en mayo de 2026, máximo de la serie, y cierra julio en RD$ 11.344,2 millones. La mediana del saldo entre 2020 y 2023 es de RD$ 1.206,1 millones, y cuatro de las 78 variaciones mensuales superan el 50 % en valor absoluto.

    Independencia · saldo mensual de captacionesMillones de RD$ · la línea discontinua marca la mediana del saldo entre 2020 y 202303.3546.70810.06213.4162020202120222023202420252026mediana 2020-2023: 1.206,11.472,28.406,41.605,6máx. 12.081,411.344,2

    Fuente: Superintendencia de Bancos, «Captaciones por provincia», desarrollador.sb.gob.do. El registro capturado no incluye nota metodológica para estos movimientos.

    Un perfil de esta forma en una serie de saldos es compatible con reclasificaciones de oficina o de entidad dentro del reporte del organismo, y no con movimientos de depósitos de esa escala en una provincia de ese tamaño relativo. Por esa razón, la variación de 1.062,99 % que arroja la comparación entre puntas para Independencia no debe leerse como crecimiento de depósitos.

    Señales de verificación

    Sin determinar · Independencia

    Salto de 470,99 % en febrero de 2024, retroceso de 84,42 % en noviembre de 2024 y segundo ascenso desde enero de 2026, sin nota metodológica en el registro capturado. Superintendencia de Bancos, «Captaciones por provincia», captura del 21 de agosto de 2026.

    Sin determinar · Normas

    Los 295 instrumentos normativos registrados en el acervo figuran en estado sin_determinar; ninguna relación normativa está confirmada. Acervo CRITERIO, tabla de normas, captura del 22 de agosto de 2026.

    Verificación pendiente · Universo estadístico

    Las 32 series provinciales llegan al catálogo declaradas como entidad_individual, etiqueta que no corresponde a un agregado territorial. Mientras no se corrija en el origen, toda comparación con otra serie del sistema financiero debe advertir la diferencia.

    Consolidado · Concentración territorial

    El índice de Herfindahl-Hirschman y la participación conjunta de las tres demarcaciones mayores se calculan sobre participaciones internas de la misma serie, de modo que la etiqueta de universo no altera el resultado. Fuente de nivel 1, sin controversia.

    Resumen

    El saldo de captaciones del sistema creció 120,66 % entre enero de 2020 y julio de 2026, a una tasa anual compuesta de 12,948 %, y su reparto entre provincias terminó el tramo casi donde lo empezó: el índice de concentración varió de 3.406,6 a 3.391,5 puntos y la participación del Distrito Nacional se movió 1,3 puntos básicos en seis años y medio.

    El desplazamiento territorial que sí ocurre es de orden menor: La Altagracia suma 64,3 puntos básicos de participación y Santo Domingo cede 68,9. Ninguna otra provincia altera el mapa en más de veinte puntos básicos, y la mediana provincial de crecimiento, 120,83 %, coincide prácticamente con el agregado nacional.

    La serie de Independencia concentra el trabajo de verificación pendiente: dos discontinuidades, una de ellas revertida a los nueve meses, sin nota metodológica del organismo. Su variación entre puntas, 1.062,99 %, no mide crecimiento de depósitos y contamina cualquier ranking provincial construido sobre extremos del tramo.

    El segundo punto abierto es la etiqueta de universo estadístico: las 32 series llegan al acervo declaradas como entidad_individual, cuando su contenido es un agregado provincial. Los índices de concentración no se ven afectados, porque se calculan dentro de la propia serie; las comparaciones con otras fuentes del sistema financiero sí.

    El último dato disponible, julio de 2026, se sitúa 0,45 % por debajo del máximo de la serie, alcanzado el mes anterior. Retrocesos mensuales de esa naturaleza no son excepcionales en este registro: 18 de las 78 variaciones mensuales del tramo son negativas.

    Fuente: Superintendencia de Bancos de la República Dominicana, «Captaciones por provincia», portal de datos abiertos desarrollador.sb.gob.do. Fecha de captura del catálogo: 21 de agosto de 2026. Serie mensual, enero 2020 – julio 2026, 32 provincias, 2.528 observaciones, sin valores ausentes y sin registros revisados.

  • Por qué crecimiento, desigualdad, capital humano y gobernanza no se mueven juntos

    Cuarta y última entrega de la serie "Crecer no es lo único que mide una economía". Las tres entregas anteriores explicaron la metodología, presentaron lo que resulta del cruce entre las cuatro variables y desglosaron las comparaciones indicador por indicador.

    Las tres entregas anteriores mostraron que el crecimiento del PIB no predice, en esta muestra de once países, ni la desigualdad, ni el capital humano, ni el control de la corrupción. Esta entrega final propone una explicación de por qué ocurre eso, país por país y de forma estructural.

    El crecimiento desde una base baja no requiere las mismas condiciones que sostenerlo después

    El crecimiento agrupado por el tipo de motor económico que lo produce
    El crecimiento agrupado por el tipo de motor económico que lo produce

    La razón más simple detrás del primer punto de esta serie —que los diez países de mayor crecimiento son, sin excepción, economías pequeñas o de base baja— es aritmética antes que institucional. Un yacimiento petrolero nuevo, como el de Guyana, o la recuperación de exportaciones interrumpidas por un conflicto, como en Libia, puede producir tasas de crecimiento de dos dígitos sin que eso exija una transformación institucional previa: basta con que el recurso exista y se extraiga. Ese tipo de crecimiento no depende de que la administración pública funcione bien, de que la fuerza laboral esté educada o de que el ingreso se reparta de forma amplia; depende de la geología y del precio internacional de una materia prima.

    El gráfico anterior agrupa a los once países de la serie según el tipo de motor que impulsa su crecimiento, más allá de la cifra específica de cada uno. Los países que dependen de un recurso natural puntual crecen, en promedio, más del triple que República Dominicana; los que combinan un modelo de apertura sostenida en el tiempo —Bután y Vietnam— crecen a un ritmo más moderado, pero acompañado, como se vio en la entrega anterior, de mejores resultados en las otras tres variables.

    Sostener ese crecimiento en el tiempo, transformarlo en una economía diversificada y evitar que se concentre en pocas manos sí exige esas condiciones institucionales. Es la diferencia entre el crecimiento como evento y el desarrollo como proceso, una distinción que la literatura sobre la llamada "maldición de los recursos" —el patrón, documentado en decenas de países exportadores de petróleo y minerales desde la década de 1990, según el cual la abundancia de un recurso natural no se traduce automáticamente en mejores resultados de desarrollo— ha documentado repetidamente en países que, como Guyana hoy, entraron en un período de crecimiento acelerado a partir de un solo recurso.

    Por qué el control de la corrupción no sigue al crecimiento: los casos de Bután y Ruanda explican la excepción, no la regla

    De los valores más bajos del mundo al puesto 54 de 205: la trayectoria institucional de Ruanda

    De los valores más bajos del mundo al puesto 54 de 205: la trayectoria institucional de Ruanda

    Bután y Ruanda son los dos países de la muestra donde el crecimiento rápido convive con un control de la corrupción por encima del promedio mundial, y ambos casos comparten un rasgo que los distingue del resto: un Estado pequeño y centralizado que impuso, desde arriba, una agenda de gobernanza como condición explícita de su modelo de desarrollo, antes que como resultado espontáneo del crecimiento.

    Bután es una monarquía constitucional con una población de menos de un millón de personas, un flujo de ayuda externa e inversión concentrado casi en su totalidad en turismo de alto valor y en hidroelectricidad, y una política estatal deliberada —la llamada "Felicidad Nacional Bruta"— que ha condicionado la apertura económica del país a un control estricto del gasto público y de la inversión extranjera desde la década de 1970. Ruanda, por su parte, construyó su aparato de control anticorrupción como parte explícita de la reconstrucción del Estado tras el genocidio de 1994, con una centralización del poder ejecutivo que ha sido documentada tanto por su eficacia administrativa como por las restricciones que impone a la competencia política. El gráfico anterior traza esa trayectoria: de un puntaje de -0.73 en el año 2000 —entre los peores del mundo en ese momento— a +0.67 en 2023, una de las recuperaciones más pronunciadas de todo el indicador a nivel mundial.

    En ambos casos, el control de la corrupción no es un subproducto del crecimiento económico: es una política de Estado anterior al crecimiento reciente, sostenida por un aparato administrativo pequeño y muy centralizado. El resto de la muestra —Uganda, Guinea y Libia en el extremo más débil— carece de ese tipo de centralización administrativa efectiva, y en el caso de Libia, carece directamente de un Estado unificado desde 2011.

    Por qué el capital humano es la variable que menos acompaña al crecimiento

    El capital humano se acumula a un ritmo distinto al de la extracción de un recurso natural o la exportación de manufacturas. Requiere décadas de inversión sostenida en salud materno-infantil, en cobertura escolar y en la calidad de esa escolaridad, medida por aprendizaje efectivo y no solo por años de asistencia. Un país puede activar un sector extractivo o exportador en pocos años; no puede acelerar al mismo ritmo la reducción de la desnutrición crónica infantil o la mejora de los resultados de aprendizaje, que son los componentes centrales del Índice de Capital Humano.

    Esa asimetría de velocidades explica por qué seis de los diez países de la muestra combinan un crecimiento del PIB entre el doble y el cuádruple del dominicano con un capital humano muy inferior al de República Dominicana: el crecimiento reciente de esas economías es, en la mayoría de los casos, demasiado nuevo para haberse traducido todavía en mejores resultados de salud y educación infantil, que responden con un rezago de una generación.

    Vietnam es la excepción que confirma esa lógica: su crecimiento económico acelerado no es un fenómeno de los últimos años, sino un proceso sostenido desde las reformas de apertura económica de mediados de la década de 1980 (Đổi Mới), lo que le ha dado tiempo —más de tres décadas— para traducir ese crecimiento en inversión educativa y sanitaria acumulada. Los demás países de la muestra atraviesan fases de aceleración mucho más recientes.

    Por qué la desigualdad no muestra un patrón: depende de qué distribuye el crecimiento

    A diferencia del capital humano, que depende del tiempo acumulado de inversión, la desigualdad depende sobre todo del tipo de actividad económica que impulsa el crecimiento. Un crecimiento agrícola de subsistencia, como el que explica buena parte de la economía de Etiopía o Guinea, tiende a producir una distribución del ingreso relativamente uniforme, simplemente porque la mayoría de la población participa de una actividad económica similar y con ingresos similares entre sí, aunque bajos en términos absolutos. Un crecimiento concentrado en un sector extractivo de alta productividad, como el petróleo en Guyana, tiende a producir mayor desigualdad, porque ese sector genera ingresos muy superiores al resto de la economía y emplea directamente a una fracción reducida de la población.

    Esa lógica explica por qué Etiopía y Guinea —economías todavía mayoritariamente agrícolas— aparecen con una desigualdad menor que Guyana, y por qué Ruanda, que ha diversificado su economía hacia servicios y ha aplicado políticas redistributivas explícitas desde comienzos de siglo, es el único país de la muestra con una trayectoria clara de reducción de su Gini. República Dominicana, con una economía diversificada entre turismo, manufactura, servicios y remesas, se ubica en un punto intermedio consistente con ese patrón.

    Por qué persisten los apagones estadísticos

    El caso de Libia —sin datos recientes de Gini, sin Índice de Capital Humano calculado, y con el peor control de la corrupción de toda la muestra— no es una casualidad de recolección de datos: es un síntoma del mismo problema que producen las otras dos cifras. Los índices sociales requieren un aparato estadístico nacional funcional, capaz de levantar encuestas de hogares periódicas, y ese aparato depende de la misma capacidad institucional que el control de la corrupción intenta medir. Donde el Estado no puede o no logra ejercer esa capacidad de forma sostenida, tampoco puede producir la información necesaria para medir el resto de su propio desempeño. La ausencia de datos, en ese sentido, es ella misma un dato.

    Cierre de la serie

    Síntesis: ningún país cubre las cuatro puntas del radar

    Síntesis: ningún país cubre las cuatro puntas del radar

    El gráfico anterior sintetiza toda la serie en una sola imagen: ninguna de las cuatro figuras —Bután, Ruanda, Vietnam o República Dominicana— cubre las cuatro puntas del radar al mismo tiempo. Cada una avanza sobre una o dos variables y se retrae sobre las otras, y esa forma irregular es, precisamente, el punto central de esta serie.

    El crecimiento del PIB mide una cosa: cuánto se expandió la producción de una economía en un período determinado. No mide para quién se expandió, cuánta capacidad productiva futura está acumulando esa sociedad, ni qué tan expuesta está su administración pública a la captura por intereses privados. Los once países de esta serie muestran que esas cuatro variables pueden moverse en direcciones completamente independientes entre sí, y que ningún país las combina todas a su favor. Leer una sola cifra de crecimiento sin las demás no es incorrecto, pero sí es incompleto: es, en el mejor de los casos, una cuarta parte de la historia.


    Fuentes: Fondo Monetario Internacional, World Economic Outlook, abril de 2026; Banco Mundial, World Development Indicators — Poverty and Inequality Platform; Banco Mundial, Human Capital Index 2020; Banco Mundial, Worldwide Governance Indicators 2023.

  • Comparaciones: cómo se ubica República Dominicana frente a cada país, indicador por indicador

    Tercera entrega de la serie "Crecer no es lo único que mide una economía". Las dos entregas anteriores explicaron la metodología y presentaron lo que resulta del cruce entre crecimiento, desigualdad, capital humano y control de la corrupción.

    Esta entrega desglosa las comparaciones que sostienen esos puntos, indicador por indicador, para ubicar con precisión dónde queda República Dominicana frente a cada uno de los diez países de mayor crecimiento del mundo.

    En crecimiento del PIB

    República Dominicana crece 3.7% proyectado para 2026, una cifra que la ubica muy por debajo de los diez países de la muestra, pero también muy por encima del promedio mundial (3.1%) y del promedio de América Latina y el Caribe. La distancia con el primer lugar es amplia: Guyana crece a más de cuatro veces la tasa dominicana. Pero esa distancia se explica, como se detalló en la entrega anterior, por el tamaño de la base económica de partida más que por una diferencia de gestión macroeconómica comparable.

    Dentro de la propia muestra de diez países también hay una brecha considerable: entre el primero (Guyana, 16.2%) y el último (Libia, 6.7%) hay una diferencia de casi diez puntos porcentuales, mayor que la que separa a Libia de República Dominicana.

    En desigualdad (Gini)

    República Dominicana, con un Gini de 37.0 (2022), se ubica en un punto intermedio de la muestra. Cuatro países —Bután (28.5), Guinea (29.6), Etiopía (31.1) y Vietnam (36.1)— tienen una distribución del ingreso más igualitaria. Dos —Uganda (42.7) y Guyana (44.6)— tienen una distribución más desigual. Benín (34.4) y Níger (35.7) se ubican muy cerca del valor dominicano, y Ruanda (39.4) queda apenas por encima.

    Dos particularidades merecen señalarse dentro de esta variable. La primera es que la medición de Guyana data de 2007, casi dos décadas antes del boom petrolero que ese país atraviesa desde 2019: no existe una medición posterior que capture cómo ese ingreso adicional se ha distribuido dentro del país. La segunda es Ruanda, el único caso de la muestra con una trayectoria clara de reducción, que se detalla en el siguiente gráfico:

    La única trayectoria clara de reducción de la desigualdad en el grupo: Ruanda, 2005-2023
    La única trayectoria clara de reducción de la desigualdad en el grupo: Ruanda, 2005-2023

    De un Gini de 52 en 2005 —uno de los más altos del mundo en ese momento— a 39.4 en 2023, Ruanda registra una caída de casi trece puntos en dos décadas que coincide con el período de reconstrucción institucional posterior al genocidio de 1994. Libia queda fuera de esta comparación por completo: no existe una medición de Gini posterior a comienzos de siglo en las bases del Banco Mundial.

    En Índice de Capital Humano

    Esta es la variable donde República Dominicana (0.50) se ubica en la posición más favorable de las cuatro. Solo Vietnam (0.69) la supera con claridad. Bután (0.48) y Guyana (0.50) se ubican en un nivel similar al dominicano. Los seis países restantes de la muestra —Etiopía (0.38), Guinea (0.37), Uganda (0.38), Ruanda (0.38), Benín (0.40) y Níger (0.32)— tienen un índice notablemente inferior.

    La brecha más amplia de toda la serie se da aquí, entre Níger (0.32) y República Dominicana (0.50): 18 puntos porcentuales de productividad futura potencial, a favor de un país que crece menos de la mitad de rápido que Níger en términos de PIB. Libia no tiene un Índice de Capital Humano calculado para la edición 2020, por ausencia de datos de base confiables durante el período de conflicto.

    En control de la corrupción

    Control de la corrupción: solo dos países del grupo superan el promedio mundial

    Control de la corrupción: solo dos países del grupo superan el promedio mundial

    República Dominicana, en el puesto 125 de 205 países evaluados, con un puntaje de -0.45, se ubica por debajo del promedio mundial, pero en una posición intermedia dentro de la muestra. Dos países la superan con claridad: Bután, en el puesto 20 —una posición más cercana a la de economías avanzadas que a la de cualquier otro país de esta lista— y Ruanda, en el puesto 54, con un puntaje positivo (+0.67) que representa una recuperación sostenida desde valores fuertemente negativos a comienzos de siglo.

    El resto de la muestra se ubica por debajo de República Dominicana: Benín (#94, -0.05) queda cerca; Vietnam (#123, -0.42) y Etiopía (#126, -0.47) quedan prácticamente empatados con el valor dominicano; y Guyana (#119, -0.38), Níger (#138, -0.56), Guinea (#162, -0.90), Uganda (#170, -1.04) y Libia (#197, -1.53) se ubican por debajo, con Libia entre los diez peores países del mundo en este indicador.

    Los casos que combinan más de una posición destacada

    Ningún país combina las cuatro variables a su favor

    Ningún país combina las cuatro variables a su favor

    Ningún país de la muestra combina las cuatro variables a su favor. El gráfico anterior compara, en una escala relativa de 0 a 100 construida a partir de los valores de esta serie, a los tres casos más señalables junto con República Dominicana. Los casos más destacables son:

    Bután combina el crecimiento más alto después de Guyana, Etiopía y Guinea, la mejor desigualdad de toda la muestra y, por una distancia amplia, el mejor control de la corrupción —incluso mejor que el de la mayoría de las economías avanzadas—. Su punto más débil es el capital humano, donde queda apenas por debajo del nivel dominicano.

    Ruanda combina un crecimiento alto, una trayectoria de tres décadas de reducción sostenida de la desigualdad y un control de la corrupción que, aunque partió de niveles muy bajos, hoy supera al de República Dominicana. Su capital humano, sin embargo, es uno de los más bajos de la muestra.

    Vietnam es el único país que supera a República Dominicana en capital humano por un margen amplio, y tiene una desigualdad moderada, pero su control de la corrupción queda prácticamente igualado con el dominicano.

    República Dominicana, frente a estos diez países, no encabeza ninguna de las cuatro variables, pero tampoco ocupa el último lugar en ninguna. Su posición más fuerte relativa es el capital humano, donde solo un país de la muestra la supera; su posición más débil relativa es el crecimiento del PIB, donde los diez países la superan.

    Lo que revela comparar en lugar de solo listar

    El ejercicio de esta entrega —comparar indicador por indicador, en lugar de limitarse a listar el valor de cada país— deja una lectura que no aparece al mirar cada variable por separado: la posición de un país cambia radicalmente según cuál de las cuatro variables se use para ordenarlo, y esa inestabilidad es, en sí misma, información. Bután pasa de un lugar intermedio en crecimiento a un lugar de privilegio absoluto en control de la corrupción; Vietnam pasa de un desempeño moderado en gobernanza a un liderazgo claro en capital humano; República Dominicana pasa del último lugar en crecimiento a una posición de cabeza de grupo en capital humano. Ningún ranking único —ni el del crecimiento, ni el de cualquiera de los otros tres indicadores— coloca a los mismos países en los mismos lugares, lo que quiere decir que cualquier comparación internacional que use una sola variable para ordenar países está, necesariamente, ocultando el orden que producirían las otras tres. Esa es la razón práctica, más allá de la metodológica, por la que esta serie insiste en cruzar las cuatro: un país puede parecer un caso ejemplar o un caso rezagado dependiendo exclusivamente de cuál cifra se elija para contar la historia, y esa elección rara vez es neutral cuando la hace quien tiene interés en mostrar un resultado particular.

    Lo que sigue

    La cuarta y última entrega de esta serie ofrece una lectura explicativa: por qué el crecimiento y estos tres indicadores se comportan de la forma en que lo hacen en cada una de estas economías, y qué factores estructurales explican combinaciones como las de Bután, Ruanda y Vietnam.


    Fuentes: Fondo Monetario Internacional, World Economic Outlook, abril de 2026; Banco Mundial, World Development Indicators — Poverty and Inequality Platform; Banco Mundial, Human Capital Index 2020; Banco Mundial, Worldwide Governance Indicators 2023.

  • Lo que muestra el cruce entre crecimiento, desigualdad, capital humano y gobernanza

    Segunda entrega de la serie "Crecer no es lo único que mide una economía". La primera entrega explicó qué es cada indicador, cómo se mide y por qué se seleccionó esta muestra de países.

    La serie presenta el resultado de cruzar el crecimiento del PIB con el índice de Gini, el Índice de Capital Humano y el control de la corrupción, para las diez economías de mayor crecimiento proyectado del mundo frente a República Dominicana.

    Tabla comparativa

    País Crecimiento PIB 2026 (FMI) Gini (Banco Mundial) Índice de Capital Humano 2020 Control de corrupción 2023 (rango de 205 países)
    Guyana 16.2% 44.6 (2007) 0.50 -0.38 (#119)
    Etiopía 9.2% 31.1 (2021) 0.38 -0.47 (#126)
    Guinea 8.7% 29.6 (2018) 0.37 -0.90 (#162)
    Uganda 7.5% 42.7 (2019) 0.38 -1.04 (#170)
    Bután 7.5% 28.5 (2022) 0.48 +1.53 (#20)
    Ruanda 7.2% 39.4 (2023) 0.38 +0.67 (#54)
    Vietnam 7.1% 36.1 (2022) 0.69 -0.42 (#123)
    Benín 7.0% 34.4 (2021) 0.40 -0.05 (#94)
    Níger 6.7% 35.7 (estimación reciente) 0.32 -0.56 (#138)
    Libia 6.7% sin dato reciente sin dato -1.53 (#197)
    República Dominicana 3.7% 37.0 (2022) 0.50 -0.45 (#125)

    Primero: el crecimiento más veloz del mundo ocurre en economías pequeñas y de base baja, no en economías grandes o diversificadas

    Ninguna de las diez economías de mayor crecimiento proyectado para 2026 figura entre las veinte economías más grandes del mundo. Son, en su mayoría, países de bajos ingresos que crecen desde una base reducida: el caso de Guyana —16.2%, el más alto de la muestra— responde a un único yacimiento petrolero descubierto hace menos de una década en un país de apenas 800,000 habitantes; el de Guinea y Níger, a economías mineras y agrícolas que parten de un ingreso per cápita entre los más bajos del planeta; el de Libia, a la recuperación parcial de exportaciones petroleras interrumpidas por años de conflicto armado.

    República Dominicana tiene una economía de aproximadamente 136,000 millones de dólares, entre seis y doce veces mayor que la de Etiopía, Guinea, Uganda o Níger en términos de ingreso per cápita. Crecer 3.7% sobre esa base no es equivalente, en términos absolutos, a crecer 16% sobre una economía como la de Guyana: el segundo caso multiplica una base pequeña; el primero añade una cifra similar o mayor en términos absolutos sobre una base ya consolidada.

    Segundo: el crecimiento rápido no predice el control de la corrupción

    Crecimiento del PIB y control de la corrupción no se mueven juntos
    Crecimiento del PIB y control de la corrupción no se mueven juntos

    De los diez países de mayor crecimiento, solo dos —Bután, en el puesto 20 de 205 países, y Ruanda, en el puesto 54— tienen un control de la corrupción mejor que el promedio mundial. El resto se ubica en la mitad inferior de la tabla mundial, y tres de ellos —Uganda (#170), Guinea (#162) y Libia (#197)— están entre los peor calificados del planeta.

    República Dominicana, en el puesto 125 de 205, no se acerca al desempeño de Bután ni al de Ruanda, pero tampoco cae en el grupo de peor calificación: queda por delante de siete de los diez países que crecen más rápido que ella en este indicador. La relación entre velocidad de crecimiento y calidad institucional percibida, en esta muestra de once países, no muestra ningún patrón consistente en una dirección u otra: el gráfico de dispersión anterior lo hace visible de un vistazo, con puntos repartidos en los cuatro cuadrantes posibles en lugar de alinearse sobre una diagonal.

    Tercero: el capital humano es la variable que más se desconecta del crecimiento

    El capital humano es donde República Dominicana queda mejor posicionada frente a este grupo
    El capital humano es donde República Dominicana queda mejor posicionada frente a este grupo

    Este es el punto más marcado de los cuatro. Seis de los diez países de mayor crecimiento —Etiopía, Guinea, Uganda, Ruanda, Benín y, de forma más extrema, Níger— tienen un Índice de Capital Humano muy por debajo del de República Dominicana (0.50). Un niño nacido en Níger hoy alcanzará, según esta métrica, apenas 32% de su potencial productivo en la adultez; uno nacido en República Dominicana alcanzará 50%.

    La única excepción clara es Vietnam, con 0.69: el país que más se acerca, en esta muestra, a acompañar su crecimiento acelerado con una acumulación sostenida de capital humano. Bután, con 0.48, se ubica cerca del nivel dominicano. El resto de la muestra combina un crecimiento económico rápido con una inversión en salud y educación infantil que, medida por este índice, no se ha acercado al nivel dominicano ni muestra estar cerrando esa brecha al mismo ritmo al que crece el PIB.

    Cuarto: la desigualdad no sigue el crecimiento en ninguna dirección clara, y persiste al menos un apagón estadístico completo

    Desigualdad: unos países del grupo están por debajo de República Dominicana, otros por encima
    Desigualdad: unos países del grupo están por debajo de República Dominicana, otros por encima

    A diferencia del capital humano, la desigualdad no muestra un patrón uniforme frente al crecimiento. Bután (28.5), Guinea (29.6), Etiopía (31.1) y Vietnam (36.1) tienen, según el Gini, una distribución del ingreso más igualitaria que República Dominicana (37.0), mientras que Uganda (42.7) y Guyana (44.6, aunque con una medición de 2007) la superan en desigualdad. Ruanda, pese a partir de niveles históricos muy altos —un Gini de 52 en 2005—, lo redujo a 39.4 en 2023.

    El caso que más se aparta del resto es Libia: no existe, en las bases del Banco Mundial, una medición de Gini posterior al inicio de siglo, ni existe un Índice de Capital Humano calculado para ese país, producto de años sin encuestas de hogares confiables en medio del conflicto. Una de las diez economías de mayor crecimiento del mundo es, al mismo tiempo, una de las menos medibles en las otras tres variables: su cifra de crecimiento circula sin el contrapeso de ningún otro indicador social verificable.

    Cómo leer estos cuatro puntos en conjunto

    Tomados por separado, estos cuatro puntos podrían parecer observaciones sueltas sobre países distintos. Vistos en conjunto, describen algo más específico: el crecimiento del PIB es la variable de la muestra que más varía de un país a otro —de 3.7% a 16.2%—, mientras que las otras tres se mueven dentro de rangos mucho más comprimidos y, sobre todo, sin ninguna relación matemática entre sí. Un país puede ubicarse en el extremo superior de una variable y en el extremo inferior de otra sin que eso resulte contradictorio, porque cada una responde a un mecanismo distinto: la velocidad del crecimiento depende, sobre todo, de qué tan grande es el impulso puntual que lo produce —un yacimiento, una recuperación, una reforma—; la desigualdad depende de qué sector de la economía capta ese impulso y cuántas personas participan de él; el capital humano depende de decisiones de inversión en salud y educación que toman años, a veces generaciones, en madurar; y el control de la corrupción depende de la arquitectura institucional que administra todo lo anterior, una arquitectura que en algunos países se construyó antes del crecimiento reciente y en otros todavía no existe. Por eso, un país que hoy encabeza el crecimiento mundial puede estar, al mismo tiempo, entre los últimos en cualquiera de las otras tres variables, y ese contraste no es una anomalía estadística: es, precisamente, lo que esta serie busca documentar, en lugar de asumir —como suele hacerse cuando solo se cita la cifra de crecimiento— que las cuatro cosas mejoran juntas.

    Lo que sigue

    Estos cuatro puntos resumen el panorama general. La tercera entrega de esta serie entra en el detalle comparativo, indicador por indicador y país por país, incluidas las combinaciones específicas que produce cada caso. La cuarta ofrece una lectura explicativa de por qué el crecimiento y estos tres indicadores se comportan de la forma en que lo hacen en cada economía.


    Fuentes: Fondo Monetario Internacional, World Economic Outlook, abril de 2026; Banco Mundial, World Development Indicators — Poverty and Inequality Platform; Banco Mundial, Human Capital Index 2020; Banco Mundial, Worldwide Governance Indicators 2023.

  • Crecer no es lo único que mide una economía: introducción a una serie sobre crecimiento, desigualdad, capital humano y gobernanza

    Por qué esta serie

    Cuando un gobierno anuncia el crecimiento del Producto Interno Bruto, esa cifra tiende a circular sola. Aparece en discursos, en titulares y en comparaciones internacionales como si fuera, por sí misma, la medida del desempeño de una economía. Rara vez se coloca junto a otras series que los mismos organismos que calculan el PIB —el Fondo Monetario Internacional y, sobre todo, el Banco Mundial— publican en paralelo: cómo se distribuye ese crecimiento entre la población, cuánta capacidad productiva futura está acumulando esa sociedad en la salud y la educación de sus niños, y qué tan expuesta está esa economía a que el poder público se use para beneficio privado.

    Esta serie de cuatro entregas cruza esas cuatro variables —crecimiento del PIB, desigualdad, capital humano y control de la corrupción— para las diez economías del mundo con mayor crecimiento proyectado, y las compara con República Dominicana. El objetivo no es dar una calificación final a ningún país, sino mostrar lo que una sola cifra de crecimiento deja fuera cuando se repite sin las demás.

    La primera entrega, esta, explica qué es cada indicador, cómo se mide, de dónde sale y por qué se seleccionó junto con los otros tres. La segunda presenta lo que resulta de cruzarlos. La tercera entra en el detalle comparativo, país por país e indicador por indicador. La cuarta ofrece una lectura explicativa: por qué el crecimiento y estos indicadores se comportan de la forma en que lo hacen en cada caso.

    La muestra

    Crecimiento del PIB en 2026: las diez economías más dinámicas del mundo frente a República Dominicana
    Crecimiento del PIB en 2026: las diez economías más dinámicas del mundo frente a República Dominicana

    Las diez economías de mayor crecimiento proyectado para 2026, según el World Economic Outlook de abril de 2026 del Fondo Monetario Internacional, son, en orden: Guyana, Etiopía, Guinea, Uganda, Bután, Ruanda, Vietnam, Benín, Níger y Libia. Ninguna de ellas figura entre las veinte economías más grandes del mundo. República Dominicana, con un crecimiento proyectado de 3.7% para 2026, no aparece en ese top diez, pero crece por encima del promedio mundial (3.1%) y muy por encima del promedio de América Latina.

    El criterio de selección de esta muestra fue deliberadamente el crecimiento porcentual, no el tamaño de la economía ni la región geográfica. Esa elección tiene una consecuencia que se desarrolla con más detalle en la segunda y la cuarta entregas: ninguno de estos diez países es una economía grande o diversificada, y la mayoría parte de una base de ingreso muy inferior a la de República Dominicana.

    El primer indicador: el índice de Gini

    Cómo se construye el índice de Gini: la curva de Lorenz
    Cómo se construye el índice de Gini: la curva de Lorenz

    El índice de Gini mide qué tan desigual es la distribución del ingreso —o, en algunos casos, del consumo— dentro de un país. Fue desarrollado en 1912 por el estadístico italiano Corrado Gini y sigue siendo, más de un siglo después, la medida de desigualdad de ingresos más usada en el mundo.

    La construcción del índice parte de la curva de Lorenz, un gráfico que ordena a la población de una economía de la más pobre a la más rica y traza qué porcentaje acumulado del ingreso total recibe cada porcentaje acumulado de la población. El gráfico anterior ilustra el método con un caso ficticio, no con datos de un país real: si el ingreso estuviera repartido de forma perfectamente igualitaria, la curva coincidiría con la línea recta de 45 grados que aparece en negro. El 10% más pobre de la población recibiría el 10% del ingreso total, el 50% recibiría el 50%, y así sucesivamente. En la práctica, ningún país se ajusta a esa línea: la curva real —en naranja en el gráfico— siempre queda por debajo de ella, porque el ingreso siempre está algo concentrado en la parte más rica de la población. El índice de Gini mide el área que separa esa curva real de la línea de igualdad perfecta, expresada como porcentaje del área total bajo la línea. Cuanto más se hunde la curva, más grande es esa área sombreada, y más alto es el índice.

    El resultado es un número entre 0 y 100. Un país con Gini de 0 tendría una distribución perfectamente igualitaria del ingreso; uno con Gini de 100 tendría una desigualdad extrema, en la que una sola persona concentraría todo el ingreso y el resto no tendría nada. En la práctica, los países del mundo se mueven en un rango aproximado de 24 a 55 puntos: los países nórdicos y de Europa central y oriental suelen ubicarse en el extremo más igualitario, mientras que buena parte de América Latina y África austral se ubica en el extremo más desigual. Un punto de Gini no tiene, por sí solo, una interpretación intuitiva de porcentaje o dinero: es una medida de forma de la curva, no una proporción directa del ingreso, y por eso conviene leerlo siempre en comparación con otros países o con el mismo país en otro momento, más que como una cifra aislada.

    El Banco Mundial calcula el Gini a partir de encuestas de hogares —sobre ingreso o sobre consumo, según el país— recolectadas por las agencias estadísticas nacionales y armonizadas a través de su Plataforma de Pobreza y Desigualdad (PIP, por sus siglas en inglés). Esa dependencia de encuestas periódicas es también su principal limitación: no todos los países las levantan con la misma frecuencia, y varios de los que aparecerán en esta serie no tienen una medición posterior a hace más de una década, o no tienen ninguna en absoluto. Cuando eso ocurre, la serie lo señala explícitamente en lugar de rellenar el vacío con una estimación.

    El segundo indicador: el Índice de Capital Humano

    Qué significa un puntaje del Índice de Capital Humano
    Qué significa un puntaje del Índice de Capital Humano

    El Índice de Capital Humano (Human Capital Index, HCI) es una medida más reciente, publicada por el Banco Mundial por primera vez en 2018 y actualizada en 2020 con datos previos a la pandemia. A diferencia del Gini, que mira la distribución del ingreso actual, el HCI mira hacia adelante: calcula qué porcentaje de su productividad potencial alcanzará, al llegar a la adultez, un niño que nace hoy en un país determinado, comparado con el que alcanzaría si tuviera salud plena y educación completa.

    El índice se construye a partir de tres componentes, que se combinan en una sola fórmula. El primero es la probabilidad de supervivencia hasta los cinco años, que descarta de entrada a los niños que no llegan a la edad escolar. El segundo son los años de escolaridad ajustados por calidad: no basta con contar cuántos años pasa un niño en la escuela, sino ponderarlos por lo que efectivamente aprende, medido a través de pruebas estandarizadas armonizadas internacionalmente entre países con sistemas educativos muy distintos. El tercero es un entorno de salud, aproximado por la tasa de supervivencia adulta —que refleja, indirectamente, la calidad del sistema de salud al que ese niño tendrá acceso durante su vida productiva— y la tasa de retraso en el crecimiento infantil (stunting), un indicador de desnutrición crónica que la literatura médica asocia con un desarrollo cognitivo reducido de forma permanente, incluso si la nutrición mejora después.

    El resultado es un número entre 0 y 1, que en el gráfico anterior se representa como una línea de escala. Un país con HCI de 0.50, como República Dominicana, significa que, en promedio, un niño nacido allí alcanzará la mitad de la productividad que tendría con salud y educación completas. El promedio mundial en la edición de 2020 fue de 0.56; el país mejor ubicado del mundo, Singapur, alcanzó 0.88.

    El tercer indicador: el control de la corrupción

    El tercer indicador proviene de los Indicadores Mundiales de Gobernanza (Worldwide Governance Indicators, WGI), un proyecto que el Banco Mundial mantiene desde 1996 y que agrega, para más de 200 países, la percepción de expertos, empresas y ciudadanos recogida por decenas de encuestas y evaluaciones independientes —de organismos como el Foro Económico Mundial, Freedom House, Transparencia Internacional y varias más— en seis dimensiones de gobernanza. Esta serie usa una de esas seis: el control de la corrupción, que mide la percepción de hasta qué punto el poder público se ejerce para beneficio privado, tanto en su forma menor y cotidiana —por ejemplo, un pago informal para agilizar un trámite— como en su forma mayor, incluida la captura del Estado por parte de élites o intereses privados, es decir, cuando la política pública se diseña a la medida de un grupo de interés en lugar de responder al interés general.

    El puntaje se expresa en unidades de una distribución normal estándar, un método estadístico que permite comparar valores de fuentes distintas colocándolos en una misma escala relativa: en la práctica se mueve entre aproximadamente -2.5 y 2.5. Un valor de 0 representa el desempeño promedio mundial; los valores positivos indican una percepción de mejor control de la corrupción que ese promedio, y los negativos, peor. Como el indicador agrega múltiples fuentes independientes en lugar de depender de una sola encuesta, y como se calcula igual para todos los países cada año, permite comparar posiciones relativas —incluido un ranking global de 1 a 205, que esta serie cita junto al puntaje— de una manera que una sola encuesta aislada no permitiría. Al ser un indicador de percepción y no una medida directa de hechos verificados, mide cómo se percibe la corrupción más que cuántos casos concretos ocurren, una distinción importante al momento de interpretar cualquier variación de un año a otro.

    Por qué estos tres indicadores, y no otros

    El Banco Mundial publica docenas de series junto al crecimiento del PIB. Esta serie eligió estas tres porque cada una responde a una pregunta distinta que la cifra de crecimiento, por sí sola, no contesta.

    El Gini responde a quién se queda con las ganancias del crecimiento: una economía puede crecer y, al mismo tiempo, concentrar ese crecimiento en una fracción pequeña de su población. El Índice de Capital Humano responde a si ese crecimiento se está traduciendo en una base productiva futura, a través de la salud y la educación de la próxima generación, o si es un crecimiento que no deja ese tipo de herencia. El control de la corrupción responde a la calidad de las instituciones que administran ese crecimiento, un factor que la literatura económica —desde los trabajos clásicos sobre instituciones y desarrollo hasta los informes de organismos multilaterales— asocia de forma consistente con la sostenibilidad de largo plazo del crecimiento económico.

    Ninguna de las tres reemplaza a las otras dos, y ninguna reemplaza al crecimiento del PIB: lo complementan. Una economía puede tener un desempeño sobresaliente en una de estas variables y débil en las otras dos, como se verá en la tercera entrega de esta serie.

    Lo que sigue

    La segunda entrega presenta lo que resulta del cruce entre las cuatro variables para estos once países. La tercera desglosa las comparaciones indicador por indicador, con el detalle de cada caso. La cuarta cierra la serie con una lectura explicativa de por qué el crecimiento y estos tres indicadores se comportan de la forma en que lo hacen en cada economía.


    Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators — Poverty and Inequality Platform (metodología del índice de Gini); Banco Mundial, The Human Capital Index 2020 Update: Human Capital in the Time of COVID-19; Banco Mundial, Worldwide Governance Indicators, nota metodológica; Fondo Monetario Internacional, World Economic Outlook, abril de 2026.